Esta banda de silicona tiene muchos usos. Por ejemplo, imaginemos los problemas de un frasco de caviar: es caro, pero siempre nos preocupa que la tapa no esté bien cerrada. En este punto, entra en juego una banda de silicona: no es una simple banda elástica, sino el "guardaespaldas personal" del caviar. Al rodear con gracia la abertura del frasco, parece añadir una capa extra de seguridad a la exquisitez, asegurando que cada pieza de caviar descanse tranquilamente dentro del sello. A partir de ese momento, el "pop" al abrirlo es particularmente claro, como si dijera: "Cariño, disfrútalo despacio". Esta pequeña banda protege silenciosamente el lujo, haciendo que cada festín comience con un sellado perfecto.